Quería hablar con José Blanco, pero al enterarme de que un ciudadano en Avilés se ha cortado un dedo para tener una cita con un concejal, he desistido; he pensado que para tener una reunión con un Ministro y encima Portavoz del Gobierno, necesito como poco amputarme medio brazo y no merece la pena. Un tajo de estas características es mejor dejarlo para cuando llevas meses en lista de espera y quieres presionar para que te agilicen los trámites de una operación.
Como a lo mejor me lee, le diré que en 1995, la Comisión Europea aprobó el “Libro Blanco” ¡Qué casualidad! para regular las bases de la enseñanza y el aprendizaje, resaltando la necesidad de ampliar las destrezas comunicativas de nuestros alumnos en un segundo idioma. En 1996 el Ministerio de Educación y el British Council firman un acuerdo para implantar el bilingüísmo que en principio afectará a 42 centros repartidos por toda la geografía nacional. Han leído bien, ni siquiera 3 por comunidad.
Le diré que me parece muy noble su objetivo de querer educar a sus hijos en un colegio bilingüe, así, cuando terminen el Bachillerato tendrán su misma titulación, pero hablarán inglés y si a los políticos se les exige como ahora, con el plus del idioma, podrán llegar a Presidentes de España. Si yo tuviera sus posibilidades los llevaría a aprender chino y así podrían escalar a Presidentes del Mundo.
Sin embargo, me parece fatal que se queje por tener un centro público bilingüe a 12 kilómetros. Aquí en Aragón han pasado políticos de todos los partidos, pero con un criterio unánime ”mucha calma” y quince años después, sólo tenemos 29 centros de primaria catalogados bilíngües y como en Calatayud no hay ninguno, el más cercano nos pilla en Zaragoza, a 100 kilómetros. Y aún encima, excepto el Alcalde, ningún ciudadano disponemos de chófer.
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